«Paquito el Chocolatero». Fuegos artificiales. Bebida y comida hasta decir basta. Todas las fiestas se podrían parecer, pero ningún paisano aceptará jamás que las fiestas de su pueblo son iguales que las del pueblo de al lado. Ay, pero sus carteles… Pueblo tras pueblo, el mismo cartel: render hiperrealista, luz dorada de atardecer, fuegos artificiales estallando sobre el campanario, un cielo de peli épica y unas figuras con la piel demasiado lisa. Mucho efecto, mucho brillo y ni una sola decisión. Cualquiera que se dedique a esto lo nota a la legua, y lo ve feo, aunque al vecino medio le parezca espectacular.
El fenómeno ya es lo bastante grande como para que 3Cat se preguntara en julio si la IA está robando el alma a los carteles de fiesta mayor, con casos como el de Ordis, en el Alt Empordà, donde hicieron el cartel con IA, lo animaron y además crearon una canción conmemorativa. Y los ayuntamientos han empezado a reaccionar: en Tudela, el jurado excluyó en mayo el cartel ganador de las fiestas de Santa Ana al constatar el uso de IA, en contra de las bases, y Zaragoza prohíbe explícitamente las herramientas de IA en el concurso del cartel del Pilar 2026.
Una máquina de promediar
Lo interesante no es que esos carteles estén mal hechos. Técnicamente están resueltos. El problema es otro. La IA generativa funciona como una máquina de regresión a la media: le pides algo y te devuelve el punto central de todo lo que ha visto. Lo más probable, lo más aceptado, lo que menos riesgo tiene. Por eso todos los carteles se parecen, y por eso un pueblo acaba teniendo la misma cara que el de al lado.
Si trabajas en web o producto, esto te sonará. Es exactamente lo que está pasando con las interfaces. Cualquier landing hecha a golpe de prompt sale igual: degradado violeta, glow detrás del hero, bento grid, cards con el mismo radio, la misma sans geométrica con tracking apretado y un «Get started» en un botón pill. Startups de sectores que no tienen nada que ver entre sí con webs intercambiables. El cartel de fiesta mayor y la landing de una fintech están sufriendo la misma enfermedad: no hay nada mal, pero no hay nadie detrás.
El oficio sigue contando, pero ya no distingue
Y aquí conviene no equivocarse de conclusión. Que la IA produzca algo correcto no significa que hacer las cosas bien haya dejado de importar. Importa más que nunca: una retícula que no aguanta, un contraste que no pasa, unos estados que nadie ha pensado o una tipografía mal compuesta siguen siendo errores, y ahora se notan más porque el listón base ha subido. Lo que ha cambiado es que el oficio ya no es suficiente para diferenciarte. El acabado es el mínimo, no el valor añadido. Antes, hacerlo bien te distinguía. Ahora hacerlo bien solo te pone en la casilla de salida.
Un cartel que alguien decidió
Lo que te saca de ahí está en otro sitio. En Sant Martí Sarroca, en el Alt Penedès, son los vecinos, no profesionales, quienes hacen el cartel cada año. Según contaba el mismo reportaje de 3Cat, este año lo hizo Maria Rafecas, que no es diseñadora, y se inspiró en los permòdols, las figuras medievales que decoran la iglesia románica de Santa Maria, del siglo XII. Puesto al lado de un render con fuegos artificiales, su cartel parece más modesto. Menos currado, incluso. Y sin embargo tiene algo que el otro no tiene: alguien miró su pueblo, encontró algo que solo existe allí y lo convirtió en imagen.
Eso es lo que la IA no hace. No decide, promedia. Y el ojo, aunque no sepa explicarlo, nota la diferencia entre algo que ha sido decidido y algo que simplemente ha sido generado.
En producto pasa igual, solo que las decisiones son de otro tipo. Un microcopy con voz propia en lugar del texto de relleno de siempre. Una ilustración hecha para ese producto y no sacada de un pack. Una interacción que solo tiene sentido porque el usuario es quien es. Un sistema de color que viene de la marca y no del tema por defecto. Ninguna de esas cosas es más «artesanal» en el sentido de textura, pero todas tienen a alguien detrás.
La trampa de la imperfección
Ojo con convertir esto en receta, porque la trampa está ahí. Si lo «humano» pasa a ser una estética (textura de papel, trazo tembloroso, tipografía manuscrita, ilustraciones con trazo imperfecto en una web), la IA la aprenderá en dos semanas. Ya lo hace. Le pides «estilo risografía, hecho a mano, imperfecto» y te lo da. En cuanto la imperfección se vuelva tendencia, se volverá promedio también.
Por eso la respuesta no está en la textura, sino en la especificidad. Lo que una IA no puede promediar es lo que solo tiene sentido para un sitio concreto, una gente concreta, un producto concreto. Unas figuras talladas en una iglesia del siglo XII no están en ningún dataset como referencia para un cartel de fiesta mayor. El conocimiento de por qué tus usuarios abandonan en el paso tres tampoco.
El pan de masa madre también hay que hornearlo bien
Sisón Pujol, de la ADG-FAD, la asociación de diseño gráfico y comunicación visual, cree que la IA irá uniformizando el cartelismo y que llegará un efecto rebote, y en el reportaje de 3Cat lo compara con la comida de proximidad y el pan de masa madre, que ahora apreciamos. Probablemente tenga razón, y no solo para los carteles. Cuando todo sale del mismo horno industrial, lo que vuelve a tener valor es lo que sabe a algún sitio. Pero el pan de masa madre también tiene que estar bien horneado.
Lo humano en diseño nunca ha sido el temblor de la mano. Siempre ha sido el criterio: saber qué buscar, qué descartar, cuándo parar y cómo rematarlo bien. La IA ha hecho que eso se vea más claro que nunca, porque ha dejado todo lo demás al descubierto.
Lo humano en diseño nunca ha sido el temblor de la mano. Siempre ha sido el criterio: saber qué buscar, qué descartar, cuándo parar y cómo rematarlo bien.
Fuentes
- Teresa Dalmau, 3CatInfo, La IA està robant l’ànima dels cartells de les festes majors?, 24 de julio de 2026: los casos de Ordis y Sant Martí Sarroca y las declaraciones de Sisón Pujol (ADG-FAD).
- Orain, El jurado excluye al cartel ganador de las fiestas de Tudela por usar inteligencia artificial, 25 de mayo de 2026: exclusión del cartel ganador de las fiestas de Santa Ana después de que su autora reconociera el uso de IA.
- Ayuntamiento de Zaragoza, El Ayuntamiento de Zaragoza lanza el concurso del cartel anunciador de las Fiestas del Pilar 2026, 12 de febrero de 2026: las bases prohíben el uso de herramientas de IA en la creación de las obras.
